"Cuando escuchamos hace algo más de dos años a Salto, con su primer disco, aquel que no tenía título pero al que ya todos conocemos como el mítico "Gallo", descubrimos a un artista muy grande. Gigantesco. Un compositor de una gran calidadas, capaz de algo tan complicado como combinar y destilar en un disco o incluso en una sola canción las mejores enseñanzas de los Beatles, Neil Young, Big Star y los Allman Brothers.
Germán (Salto para los amigos) ha seguido trabajando sin descanso, y se ha permitido en este tiempo construir poco a poco una burbuja completamente aislada del mundo exterior desde la que poder seguir haciendo crecer su propia idea de la música, de sus canciones. Uno diría que casi las ha soñado. Y gracias a eso han terminado naciendo libres, sin reglas, sin depender de nada de lo que hay sonando ahí afuera (que encima es algo parecido a un páramo)... Hasta da la impresión de que ni siquiera se ha planteado en qué año vivimos. Y no tiene ninguna importancia".




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